SOBRE MÍ

Soy hija y nieta (por el lado materno) de inmigrantes italianos que llegaron a Venezuela en busca de una mejor vida, aquella que su propio país no les podía proporcionar aún, diez años después del fin de la II Guerra Mundial.
Afortunadamente, la devastación ha quedado en el olvido, pero marcó para siempre no solo a una generación que salió de Europa persiguiendo sueños, sino a las siguientes, que vivieron entre dos aguas, como la mía.
Paradójicamente, también me convertí en inmigrante, aunque, como decía mi abuela: «inmigrante cinco estrellas» porque tenía estudios universitarios e idiomas.
Ese convivir de nacionalidades, primero en casa y luego en el extranjero, moldeó inexorablemente mi forma de pensar.
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